Primero fue sa plana 1924
Fueron muchas las veces que se intentó organizar el fútbol en nuestro municipio, pero solo consta una de alta en la Federación en 1924, cuando se construyó el campo de Sa Plana por parte de los propios vecinos y que fue cedido al Ayuntamiento de Andratx en 2001.
El resto de momentos fue un futbol más local entre peñas y equipos de la comarca. El fútbol siempre presente en Andratx.
El nacimiento de un sueño 1957–1959
En 1957, un grupo de jóvenes andritxoles decidió dar forma a una ilusión compartida: tener un club que representara al pueblo en las competiciones de Baleares y consolidar el fútbol en el municipio. Así nació el CE Andratx.
Los primeros años fueron pura pasión: campo de tierra, vestuarios básicos, jugadores que alternaban trabajo, estudios y fútbol. Además de material justo y recursos modestos. Pero una euforia desmedida por representar Andratx dignamente en la élite del futbol mallorquín.
El club comenzó compitiendo en categorías regionales, con la sensación de que el fútbol sería un símbolo de identidad local.

Década de supervivencia 1960-1969
Años de aprendizaje duro para el club con ascensos rápidos, caídas, reestructuraciones e intentos de estabilización. Nadie dijo que fuera fácil, pero fueron los años que sentaron las bases del club.
En 1967 el club cambió de nombre a Club Deportivo Andraitx, y más adelante, en 1980, adoptó oficialmente el nombre Club Deportivo Andratx. Desde 1996, con la refundación, se conoce como CE Andratx.
Nuevos desafíos 1970-1979
Mallorca, y en consecuencia Andratx, adopta varios cambios demográficos con un importante crecimiento de la población y la llegada del turismo. Lo que implica nuevos retos: competencia por recursos, necesidad de adaptación, y presión para consolidarse tanto deportiva como socialmente.
A nivel deportivo, la temporada 1975 – 1976 el equipo se proclama campeón de su grupo en Primera Regional y asciende a Regional Preferente. En 1979-80, gracias a una reestructuración del fútbol balear y español, el club regresó a Tercera División, hecho que marcó el comienzo de una etapa más estable.
Llega el fútbol base 1980
Durante los 80, el Andratx apostó de manera decidida por el fútbol formativo. Se crearon o reorganizaron equipos en distintas categorías juveniles, infantiles y cadetes, lo que permitió atraer a muchos jóvenes del pueblo, garantizar un flujo constante de jugadores hacia el primer equipo y construir una identidad de club “de casa”, basada en jugadores formados en Sa Plana. Esta fue la década en la que generaciones completas comenzaron a vestir el azul desde niños, algo que marcaría el futuro del club.
Fue una década importante en varios aspectos con rutinas de entrenamientos más serias y en la que aparecieron entrenadores y directivos que dieron estabilidad. Se trabajó con objetivos a largo plazo y con mayor crecimiento social con una gran implicación de padres, madres y socios. Se celebraron acros sociales como torneos y actividades que hicieron de Sa Plana un punto de encuentro.
El CE Andratx deja de ser un equipo y se convierte en un club completo.

Transición hacia la modernidad 1992
Durante los 90 el Andratx encadenó temporadas de notable regularidad en categorías regionales y, en algunos momentos, peleó por ascensos o posiciones destacadas. Las plantillas del primer equipo se formaban con los jugadores locales del futbol base y con refuerzos puntuales de jugadores con experiencia de otros municipios. Un aspecto que dura hasta nuestros días. No fue una época marcada por ascensos espectaculares, pero sí por la madurez deportiva necesaria para que el club pudiera aspirar a metas más grandes en los 2000.
En esta década surgieron canteranos que se consolidaron en el primer equipo y empezó a tener jugadores formados en Sa Plana en casi todas las posiciones del campo. Esto motivó un incremento de masa social.

Los años 2000, ilusión deportiva
Durante la primera década del siglo XXI, el primer equipo continuó siendo un conjunto con mayor presencia en la categoría de Regional Preferente que en Tercera División. El club mantuvo su firme apuesta por competir pese a contar con recursos muy limitados, una situación que se vio agravada por el impacto de la crisis económica de 2008. Aun así, no se perdió la esperanza, sustentada en una plantilla formada mayoritariamente por futbolistas locales y en una gestión modesta, constante y comprometida.
Esta carencia de medios, común en el fútbol modesto de la época, condicionó la regularidad deportiva del equipo, que terminó consolidándose como un “club ascensor”: ascensos puntuales a Tercera División seguidos, casi de forma sistemática, por descensos. Cada promoción generaba una notable ilusión entre la afición, pero la permanencia resultaba compleja debido a la evidente brecha económica con otros clubes de la categoría. La dinámica fue, por tanto, de continuos ciclos de ascenso y caída, sin lograr una estabilidad prolongada en la división superior.
En este contexto, la cantera siguió desempeñando un papel fundamental como principal vía de alimentación del primer equipo, ante la imposibilidad de competir en el mercado de fichajes. Esta apuesta reforzó el vínculo entre el club y el pueblo, manteniendo viva una identidad compartida en la que numerosos jóvenes crecían y se formaban defendiendo los colores azulgranas.
Las alineaciones de aquellos años, con nombres como Paco, Tomás, Rondo, Santi, Roki, Ramón o Xisco, quedaron grabadas en la memoria colectiva de Sa Plana. Cada temporada, la afición experimentaba el orgullo de ver a futbolistas del pueblo representar y defender los colores del club sobre el terreno de juego.

La década que lo cambió todo
Con el inicio de esta década comienza una etapa clave en la historia del club: la del despegue definitivo hacia la categoría nacional. Los primeros años estuvieron marcados por la necesidad de recomponerse tras los constantes vaivenes deportivos del periodo anterior. Se trató de temporadas irregulares, con tramos de buen rendimiento competitivo, pero condicionadas por un presupuesto muy limitado y por una estructura sostenida en gran medida por el trabajo voluntario, una realidad que, en buena medida, se mantiene hasta la actualidad. A pesar de ello, el club contó siempre con una afición fiel y comprometida, elemento esencial para sostener el proyecto.
Progresivamente, se produjeron cambios estructurales significativos. Mejoró la planificación deportiva, se apostó por una mayor continuidad en los proyectos técnicos y se reforzó la conexión entre la cantera y el primer equipo. En este proceso resultó determinante la labor de entrenadores como Daniel Gómez Paniza y Andrés Llistó, que contribuyeron a sentar las bases de una etapa más estable. Paralelamente, futbolistas como Mario Bota, Javi Ramos, Adrián Gutiérrez, Juanmi, Gabi Calafell, Toni y Ramón Sánchez o Mateo Zampino se convirtieron en nombres propios de la primera mitad de la década, siendo protagonistas del crecimiento competitivo del equipo.
Uno de los hitos más relevantes de este periodo fue la llegada al banquillo de José Manuel Contreras, quien se consolidaría como el entrenador más influyente de la historia moderna del CE Andratx. Su incorporación supuso un punto de inflexión. Contreras impulsó un proyecto a medio y largo plazo, sustentado en una mentalidad ganadora pero realista, y potenció de manera decisiva el rendimiento colectivo por encima de las individualidades.
La temporada 2018–2019 se erige como una de las más importantes en la trayectoria del club. El CE Andratx firmó una campaña sobresaliente en Regional Preferente, finalizando en primera posición por primera vez en su historia dentro de esta categoría. El equipo destacó por su regularidad, solidez y carácter competitivo, logrando finalmente el ascenso a Tercera División. La celebración fue histórica en el municipio, ya que el club regresaba a una categoría nacional con una estructura mucho más sólida y preparada que en intentos anteriores.
En la temporada 2019–2020, el CE Andratx afrontó su regreso a Tercera División con ilusión y ambición, compitiendo con dignidad frente a clubes con presupuestos considerablemente superiores. Sin embargo, la campaña quedó abruptamente interrumpida por la pandemia de la COVID-19, un contexto que transformó por completo el fútbol. A pesar de la suspensión de la competición, el equipo salió reforzado a nivel mental y estructural. En ese mismo curso, el Andratx disputó además una eliminatoria de Copa del Rey frente al FC Andorra, que acabaría eliminando al conjunto andritxol, en lo que supuso un primer contacto con una competición que adquiriría un protagonismo aún mayor en los años posteriores.

Actualidad
La temporada 2020–2021, marcada por el regreso a la competición tras el parón provocado por la pandemia, culminó con el ascenso del CE Andratx a Segunda RFEF por primera vez en su historia. Este logro supuso el mayor hito deportivo alcanzado por el club hasta ese momento y confirmó el crecimiento sostenido del proyecto iniciado años atrás.
En la temporada siguiente, 2021–2022, el equipo compitió desde la primera jornada en Segunda RFEF, aunque no logró la ansiada permanencia. Pese al descenso, el curso quedó grabado como uno de los más gloriosos en la historia del club gracias a su participación en la Copa del Rey. El CE Andratx eliminó en primera instancia a un histórico del fútbol profesional como el Real Oviedo (2–1) en Sa Plana y, posteriormente, protagonizó una noche memorable ante el Sevilla FC, forzando la prórroga y alcanzando la tanda de penaltis. Aquel encuentro supuso una proyección mediática sin precedentes y situó al CE Andratx en el mapa del fútbol español.

La temporada 2022–2023 significó el regreso a Tercera División, pero lejos de suponer un retroceso, el equipo firmó una campaña excepcional. El Andratx se proclamó campeón de la categoría, logrando de nuevo el ascenso a Segunda RFEF y la clasificación para la Copa del Rey. Este campeonato se convirtió en el título más importante de la historia del club. Tras décadas caracterizadas por ascensos y descensos sin consolidación, este éxito simbolizó una ruptura definitiva con el pasado y quedó grabado de forma imborrable en la memoria de la afición.
En la temporada 2023–2024, el equipo alcanzó una estabilidad inédita. Finalizó el curso en una cómoda posición de media tabla, con 44 puntos, una cifra que reflejó regularidad y solidez competitiva. Lo más relevante fue certificar, por segundo año consecutivo, la permanencia en la categoría más alta jamás alcanzada por el club. El Andratx se mantuvo alejado de los puestos de descenso durante gran parte de la temporada, transmitiendo la imagen de un equipo trabajado, maduro y fiable.
Si la liga confirmó esa madurez, la Copa del Rey volvió a convertir la temporada en histórica. En la primera ronda, el CE Andratx logró un triunfo de prestigio frente al Tarazona y el posterior sorteo deparó una cita inolvidable en Sa Plana con la Real Sociedad, uno de los grandes clubes del fútbol español y habitual en competiciones europeas. El estadio se llenó como nunca antes, con aficionados del municipio y de toda Mallorca, generando una enorme repercusión mediática y un profundo orgullo colectivo. El equipo compitió con orden, sacrificio y valentía, poniendo en serios aprietos al conjunto vasco. El resultado final fue de 0–1, pero la noche quedó inscrita para siempre en la memoria colectiva del pueblo.
La temporada 2024–2025 supuso un nuevo ejercicio de continuidad y consolidación. Tras varios años en categoría nacional, el club afrontó el curso desde un enfoque realista: mantener la base del equipo, reforzar posiciones clave y competir fiel a la identidad que le había permitido estabilizarse en Segunda RFEF. El Andratx volvió a mostrarse como un conjunto ordenado, intenso y especialmente sólido en Sa Plana, donde sostuvo gran parte de su rendimiento. A lo largo de la temporada, el equipo se movió en la zona media de la clasificación, sin atravesar apuros significativos y demostrando que su presencia en la categoría ya era una realidad plenamente asentada.

